Andalucía trabajo y tierra

El latifundio en Andalucía [Proyecto de Decreto-Ley de Patrimonio Agrario Andaluz]
SOC-SAT, Andalucía 2013

EXPOSICION DE MOTIVOS

… Andalucía es la Comunidad Autónoma que más ha sufrido la lacra que significa un régimen de tenencia de la tierra basada en grandes latifundios que coexistien con una gran masa de trabajadores agrícolas, quienes han carecido históricamente de los medios para poder acceder a la tierra. Esta realidad histórica marca la línea ecuatorial que ha fragmentado en dos a nuestra sociedad hasta el día de hoy.
El latifundismo en Andalucía, se instaura en dos grandes eventos históricos, la conquista castellana frente a los reinos islámicos y los sucesivos procesos desamortizadores que se dan en el siglo XIX. El latifundismo como fenómeno de acaparamiento de tierras, a lo largo de los siglos ha generado nocivos frutos, en nuestro país, no siendo el menor la situación de marginación que ha perdurado a lo largo de los siglos en amplias capas de la población, constituyéndose en un lastre para nuestro desarrollo.
Dos grandes procesos han intentado revertir dicha situación, la Reforma Agraria que con ámbito estatal inició la Segunda República, y en tiempos más recientes el que con ámbito andaluz promocionó la Junta de Andalucía. Por motivos por todos conocidos ambos procesos fracasaron, dejando huérfano al pueblo andaluz de una de sus reivindicaciones históricas más importantes,
siendo la Reforma Agraria uno de los objetivos básicos que la Comunidad Autónoma se impuso en su creación.
La Ley 8/1984 de Reforma Agraria, desde su aprobación estaba destinada a ser una de las piezas básicas sobre las que se asentaría el desarrollo económico y social de nuestra Comunidad Autónoma, bajo el principio de la obtención del mejor aprovechamiento social y económico de la tierra y de sus recursos.
En el decurso de los años transcurridos desde la aprobación del citado texto, en nuestra Comunidad se han producido cambios de gran calado que en mayor o menor medida hacen necesario la adaptación de La Ley de Reforma Agraria a la nueva realidad social.
Dentro del marco constitucional y estatutario, la Junta de Andalucía ha expresado su firmeza por desarrollar medios que permitan el acceso a la tierra de las trabajadoras y trabajadores agrarios, tomando conciencia de la gravedad de una situación que se ha gestado y enquistado a lo largo de los siglos. Entendiendo que la tierra en Andalucía debe dejar de ser el instrumento de acumulación de rentas de una minoría, para convertirse en una generadora no sólo de trabajo sino también de riqueza en su entorno.
La crisis desatada a finales de la primera década del siglo ha afectado gravemente a Andalucía, conformado un marco social cuya principal característica son las altas tasas de desempleo en un mundo rural que no ha podido superar, entre otros, el aprovechamiento extensivo de las grandes
explotaciones en el Valle del Guadalquivir y su zona de influencia.
Los actuales problemas económicos y sus repercusiones en el mercado de trabajo, vienen a exigir, como medida de extraordinaria y urgente necesidad, la inaplazable búsqueda de soluciones al grave problema de desempleo rural que sufre nuestra comunidad.

Experiencias de Resistencia Campesina en Andalucía

Educación para la Acción Crítica (EdPAC) – Grupo de Investigación en Derechos Humanos y Sostenibilidad (GIDHS) – Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña (CUS-UPC)

Somonte

La ocupación de Somonte es resultado de la reacción del movimiento jornalero ante la liquidación en subasta de 20.000 hectáreas de fincas públicas que sucedieron a la extinción del IARA en 2011. Los integrantes del SAT denunciaron la privatización de la tierra, en la situación de desempleo récord que padece la zona, con 1.700 personas en Palma del Río y más de 4.000 personas paradas en los pueblos de alrededor en 2012
Miembros del SAT de las comarcas del Valle del Guadalquivir ocuparon una de estas fincas de 400 hectáreas, en Palma del Río, provincia de Córdoba, llamada Somonte, un día antes de su su- basta, que estaba prevista para el día 5 de marzo de 2012. En el momento de la ocupación, ya se había vendido más de 12.000 hectáreas, quedando aún unas 8.000 sin subastar.
Con esta acción demostraron el mencionado cambio de orientación en la estrategia del sindicato, que ha pasado de realizar ocupaciones simbólicas a hacer permanentes estas ocupaciones.
La propuesta de las y los ocupantes de Somonte42 integra más elementos relacionados con la agroecología, como es su apuesta por los mercados locales, por la producción orientada a la autosubsistencia, por la reforestación de las lindes de la finca y por la vida comunitaria en las edificaciones que tiene el cortijo.
Denuncian que la finca no generaba empleo en la zona y que era gestionada por una empresa concertada con la Junta de Andalucía, la actual Agencia de de Gestión Agraria y Pesquera, que había apostado por el cultivo de agrocombustibles y por cultivos experimentales primero, y que llevaba meses sin cultivar en el momento de la ocupación.
Su apuesta es llevar a cabo un modelo diferente de gestión de la tierra, que contrasta no solamente con las ideas productivistas de la Junta de Andalucía, sino también con la apuesta que otra parte del sindicato ha hecho para adaptar la producción agrícola de la finca a las necesidades locales de empleo y las demandas salariales.
El terreno de Somonte tiene 359 hectáreas de secano y 41 hectáreas de regadío. Según las y los integrantes de Somonte, la parte de regadío podría dar en una primera etapa unos 50 puestos de trabajo mediante la puesta en marcha de un huerto de unos 3.000 m2 (con cultivo de pimientos, espárragos, cebollas y otras hortalizas), así como la plantación de varias especies de árboles autóc- tonos (regajos, alcornoques, encinas, etc.).